En principio, todo estaba en nuestra contra. Los esquís no llegaron en nuestro avión, nos los enviaron dos días después. A Pablo le destrozaron las botas en el avión. Nos ha hecho un tiempo bastante malo, sólo hemos tenido un día y medio de buen tiempo. Habíamos contratado dos guías italianos a los que no conocíamos y la mayoría de nosotros no estaba seguro de querer ir con guía. Dos horas antes de tomar el avión dos de los que iban a venir con nosotros, llamaron diciendo que no venían, “no querían pasarse varios días viendo nevar en el refugio”.
Pues a pesar de todo (o gracias a eso), nos lo hemos pasado de maravilla, ha sido una semana alucinante y no podemos poner ningún pero a nada. Todos hemos vuelto encantados y entusiasmados.
Sigue leyendo….